¿Vida sólo en la Tierra?

Los estudios astronómicos y las exploraciones llevadas a cabo por vehículos espaciales no tripulados indican hasta el momento que entre los planetas de nuestro sistema solar, sólo la Tierra sustenta vida. Las condiciones en la Tierra son ideales para los sistemas vivos basados en moléculas que contienen carbono. Un factor principal es que la Tierra no está demasiado cerca ni demasiado lejos del Sol.

Las reacciones químicas de las cuales depende la vida tal como la conocemos requieren agua líquida y virtualmente cesan a temperaturas muy bajas. A su vez, a temperaturas altas, los compuestos químicos complejos esenciales para la vida son demasiado inestables, de modo que en estas condiciones no pueden acumularse.

Una característica de la atmósfera de la Tierra es que filtra muchas de las radiaciones más energéticas provenientes del Sol, capaces de romper los enlaces covalentes entre los átomos de carbono. Sin embargo, permite el pasaje de la luz visible, lo que posibilitó uno de los pasos más significativos en la evolución de los sistemas vivos complejos: la fotosíntesis.

No obstante, frente a las controversias sobre el origen de la vida, algunos científicos reconocidos postularon que hasta las formas de vida más simples existentes en la actualidad son demasiado complejas para haberse originado en la Tierra, desplazando la búsqueda del origen de la vida al espacio interestelar.

La hipótesis del origen extraterrestre de la vida

Fue postulada por primera vez en 1906 por el físico y químico sueco Svante Arrhenius (1859-1927), quien planteó que los primeros gérmenes de la vida (esporas o bacterias) habrían llegado del espacio en meteoritos desprendidos de un planeta en el que ya habría vida. Ideas de este tipo, que han surgido una y otra vez a lo largo de la historia de la ciencia, no hacen más que desplazar el problema del origen de la vida hacia escenarios más lejanos pero no contribuyen a su comprensión, ya que no proveen una explicación acerca de los procesos involucrados en su surgimiento.

Distinta es la hipótesis de que una buena parte de la materia prima para el proceso del origen de la vida podría haber provenido del espacio interestelar. Ciertos estudios muestran que las moléculas orgánicas más simples se sintetizan espontánea y abundantemente en el espacio, de manera que es factible que hayan ingresado en la Tierra primitiva transportadas por cometas y meteoritos. Una evidencia que apoyaría esta propuesta es el hallazgo de aminoácidos en un meteorito encontrado en 1969 en Australia.

¿Vida originada en otro planeta?

Más recientemente, en 1996, se encontró otra evidencia de que la vida podría haberse originado en otras planetas: en un meteorito proveniente de Marte hallado en la Antártida aparecieron posibles señales de organismos. Sin embargo, muchos investigadores son escépticos respecto de estos hallazgos y sugieren que las estructuras observadas en el meteorito son producto de reacciones inorgánicas.

Con esta controversial evidencia en mente, podemos preguntarnos: ¿cuáles son los limites de las condiciones ambientales compatibles con la existencia de la vida?, ¿podría la vida haber surgido también en otro planeta? Y en ese caso, ¿tendría las características de la vida que conocemos?.

Muchos biólogos evolutivos señalan que si la vida se hubiera originado y evolucionado en otro planeta en forma independiente, los organismos extraterrestres no tendrían por qué compartir rasgos con los seres vivos terrestres. El fenómeno de la vida en otros escenarios podría haber sido el resultado de una combinación inimaginable de moléculas desconocidas y con propiedades completamente diferentes.