TIPOS DE REPRODUCCIÓN

La reproducción permite la formación de nuevos individuos semejantes a sus progenitores y asegura la continuidad de las especies. Por medio de la reproducción pasan, de una generación a la siguiente, las características heredables, ancestrales y recientes, ventajosas y perjudiciales de los progenitores. En el transcurso de la evolución, los patrones de reproducción y los ciclos de vida de distintos grupos de organismos se diversificaron enormemente.

Entre los animales, la mayoría de los vertebrados -incluidos todos los mamíferos— se reproducen de forma sexual. La reproducción sexual requiere dos procesos básicos: la formación de gametos y la fecundación. En los vertebrados, los gametos -producidos por meiosis- son las únicas formas haploides (n) del ciclo de vida. Los gametos masculinos -espermatozoides (del griego spérma, semilla, zóion, animal y oide, semejanza)- y los femeninos -oocitos (del griego oo, huevo, y cito, célula)- se producen en las gónadas del macho y de la hembra, respectivamente.

Los espermatozoides son células móviles que portan el núcleo y un citoplasma reducido, mientras que los oocitos, no móviles y de mayor tamaño, en su citoplasma llevan nutrientes que serán utilizados por el futuro embrión durante el desarrollo. En muchos invertebrados, así como en las plantas anuales, las generaciones no se superponen. En cambio, en los vertebrados, los padres no sólo persisten después de producir su progenie, sino que con frecuencia son indispensables para que ésta sobreviva. La tendencia evolutiva hacia un creciente “cuidado parental” se vuelve más pronunciada en las aves y alcanza su máxima expresión en algunos de los mamíferos, en particular, en la especie humana.

TIPOS DE REPRODUCCIÓN

Se considera que la fecundación se produce cuando un gameto masculino se une con un gameto femenino. La mayoría de las especies de peces y anfibios, así como muchos invertebrados, poseen fecundación externa, ya que la unión de gametos se produce fuera del cuerpo de la hembra. En cambio, en la mayoría de los reptiles, de las aves y de los mamíferos, la fecundación es interna, porque se produce dentro del tracto genital femenino. Algunos grupos de animales son ovíparos, ya que si bien la fecundación puede ser interna o externa, el desarrollo del embrión siempre ocurre fuera del cuerpo de la hembra. Éste es el caso de la mayoría de los reptiles y de las aves.

Ciertos mamíferos, como los ornitorrincos y los equidnas, tienen fecundación interna, aunque el embrión se desarrolla externamente. En estos grupos de animales, el cigoto o huevo, protegido por una cáscara, es expulsado por la hembra después de la fecundación, por lo que también se consideran animales ovíparos. Algunos organismos, como ciertas especies de peces, anfibios y reptiles se consideran ovovivíparos. En este caso, la fecundación siempre es interna y el cigoto se desarrolla en el interior del oviducto de la hembra, que ofrece una protección eficiente al embrión, aunque no interviene en la nutrición ni en su desarrollo.

Otros animales, principalmente mamíferos -marsupiales y placentaríos-, poseen fecundación interna y el desarrollo del embrión ocurre dentro del cuerpo de la hembra, la cual proporciona nutrición y protección durante toda la gestación; son los vivíparos. Estas definiciones y sus correspondientes ejemplos tienen algunas excepciones, como las que se observan en algunas especies de peces óseos y numerosos peces cartilaginosos, que tienen fecundación interna y son vivíparos.