Técnicas de estudia para un aprendizaje de éxito

Las técnicas de estudio son una vía a través de la cual el alumno desarrolla mejores capacidades para aprender, lo cual implicaría un aumento en el rendimiento escolar. Mediante estas técnicas se aplica un método que, a través de su práctica constante y reflexiva, le permitirá obtener un máximo provecho de sus capacidades.

Mostraremos recomendaciones las cuales sugerimos seguir. Te pedí mos las analices y las incorpores en tu propia técnica, discriminando críticamente qué aspectos que actualmente practicas son realmente útiles y cuáles puedes mejorar.

¿Qué se pretende? Que el alumno aprenda a estudiar. ¿Cómo? Enseñándole qué pasos debe seguir para extraer la información necesaria de un texto, cómo planificar una sesión de estudio y cómo afrontar un examen.

LO NECESARIO PARA ESTUDIAR

Los elementos iniciales necesarios para estudiar son: poder estudiar, querer estudiar y saber estudiar.

Poder, se refiere a poseer las habilidades cognitivas, las aptitudes y los recursos. Estos últimos, incluyen fuentes de conocimiento, áreas de estudio adecuadas o recursos tecnológicos (importantes como pudiste ver en la pandemia por COVID-19).

Querer, significa tener motivación suficiente para el esfuerzo que supone el estudio. Esta motivación puede ser intrínseca (surge de ti) o extrínseca (la necesidad de pasar un examen).

Saber, alude a dominar las técnicas de estudio y los hábitos necesarios para hacer más eficaz el trabajo de estudio.

Por lo tanto, la actividad del estudio se integra en dos aspectos básicos: hábitos y métodos de estudio. Es necesario tener en cuenta que el estudio es una destreza técnica y no hay destreza si no hay entrenamiento que le dé soporte.

HÁBITOS DE ESTUDIO ¡VAMOS A POTENCIAR NUESTRAS TÉCNICAS DE ESTUDIO!

Si nos hacemos la pregunta ¿cuándo estudiamos?, probablemente la mayoría contestará “un día antes del examen” y otros dirán “en la semana de exámenes”, pocos dirán “con frecuencia”. Así también contestarán “cuando me van a preguntar”. Todo ello refleja la falta de hábitos de estudio.

El estudio debe ser un hábito. “Hábito” significa una conducta que se repite. Por lo tanto, el estudio debe ser diario. Es necesario estudiar todos los días, un rato, pero todos los días.

DÓNDE Y CUÁNDO ESTUDIAR

En una habitación que se disponga para ello, sin malos olores, bien ventilada, ni con mucho calor ni con frío, sin molestias de ruidos, ni otro tipo de distracciones (televisión, cuarto de juegos, internet, celular y especialmente redes sociales). Debe ser un lugar austero de estímulos sensoriales. No en la cama, pues se luchará no tanto para entender el tema sino para no quedarse dormido. Es recomendable tener una mesa de trabajo amplia, en la que se pueda tener encima todo el material que se va a necesitar, sin otros objetos de distracción como revistas, juegos, adornos móviles, etcétera.

Es muy importante que antes de iniciar a estudiar hagas una reflexión sobre todo lo que se va a necesitar y lo coloques o en la mesa o al alcance de la mano (libros de consulta, bolígrafos, reglas, computadoras o tabletas -sin los distractores previamente descritos-, etc.). También es muy importante que sepas qué es lo que vas a hacer cada día y tenerlo todo planificado (pero con flexibilidad). Por eso es muy conveniente que hagas un horario de estudio diario pero que sea realista, teniendo en cuenta tus capacidades, que sea realizable, factible y también flexible y preparado para los imprevistos, donde no solo esté reflejado el tiempo de estudio sino también el tiempo de ocio y descanso. Recuerda que cada 50 minutos debe descansar 10 minutos. No prolongues ni un minuto los periodos de descanso que se fije.

Establecer un programa de estudio con temas, exámenes y metas a corto (7 días), mediano (3 meses) y largo plazo (6-12 meses) nos ayuda a crear un hábito de estudio diario y evita que perdamos tiempo innecesario. Es importante que lo organicemos bien en función al tiempo real disponible y a los objetivos finales de calificación planeados, de no ser así acabaría no funcionando. Hay que aceptar que el primer horario que confecciones no siempre será el que finalmente utilizarás, conforme progreses en tu estudio recomendamos modificarlo y adaptarlo para tu beneficio.

A la hora de hacer tu horario piensa cuál es el mejor momento para estudiar, según tus condiciones, y siempre empieza por las asignaturas más fáciles para pasar posteriormente a las más difíciles y terminar con otras también fáciles. Las horas de ocio también son importantes, no te olvides de ellas. Nunca debes dormir menos de 6 horas, recuerda que esto es fundamental para el procesamiento del conocimiento en la memoria a largo plazo, así como para mantener la concentración el día siguiente.