Selva tropical

Cerca del ecuador, la temperatura promedio fluctúa entre 25 y 30 ºC con poca variación, y la pluviosidad se presenta en un intervalo de 250 a 400 centímetros al año. Estas condiciones uniformemente cálidas y húmedas se combinan para producir el bioma más fértil sobre la Tierra, la selva tropical, dominada por enormes árboles perennifolios de hojas anchas. En América del Sur y Central, África y el sureste asiático se encuentran vastas selvas tropicales.

La biodiversidad se refiere al número total de especies dentro de una región dada. Las selvas tropicales (también llamadas bosques húmedos) tienen la mayor biodiversidad de cualquier ecosistema sobre la Tierra. Aunque la selva tropical cubre sólo 6% del área terrestre total de la Tierra, los ecólogos estiman que es hogar de 5 a 8 millones de especies, lo que representa de la mitad a dos tercios de la biodiversidad del mundo. Por ejemplo, en un terreno de alrededor de cinco kilómetros cuadrados de selva tropical en Perú, los científicos contaron más de 1,300 especies de mariposas y 600 especies de aves. Para tener una idea de lo que representan estas cifras podemos comparar con todo el territorio de Estados Unidos que es hogar de 400 especies de mariposas y 700 especies de aves.

La selva tropical por lo general tiene varias capas de vegetación.

Los árboles más altos alcanzan 50 metros, y sobresalen del resto de la selva. Abajo existe un dosel bastante continuo de copas de árboles de aproximadamente 30 a 40 metros. Por lo regular, se encuentra otra capa de árboles más cortos abajo del dosel. Grandes enredaderas leñosas crecen en los árboles. De manera colectiva, estas plantas capturan la mayor parte de la luz solar. Muchas plantas más cortas tienen hojas gigantescas para atrapar la escasa luz que se filtra a través del suelo selvático.

Puesto que el material vegetal comestible cerca del suelo en la selva tropical es relativamente escaso, gran parte de la vida animal (incluida una enorme variedad y número de aves, monos e insectos) habita los árboles. La competencia por los nutrimentos que sí llegan al suelo es intensa tanto entre plantas como entre animales. Por ejemplo, en la recolección de excrementos de mono, investigadores descubrieron que cientos de escarabajos de excremento convergen en los excrementos minutos después de que golpean el suelo. Casi enseguida que las bacterias y hongos del suelo liberan algún nutrimento de las plantas o animales muertos, las plantas lo absorben. Casi todos los nutrimentos en una selva tropical se almacenan en la vegetación, lo que deja el suelo relativamente estéril y delgado.

Impacto humano

Debido al suelo estéril y las abundantes lluvias, la agricultura es arriesgada y destructiva en la selva tropical. Si los árboles son talados y se transportan para usar su madera, pocos nutrimentos permanecen para sostener los cultivos. Si los árboles se queman y, por tanto, se liberan nutrimentos en el suelo, de cualquier manera la fuerte lluvia que cae todo el año rápidamente disuelve los nutrimentos y se los lleva, lo que deja el suelo agotado después de sólo algunas épocas de cultivo.

No obstante, la selva tropical se tala para usar la madera o se quema para actividades ganaderas o agrícolas a una tasa alarmante. La necesidad de biocombustibles (combustibles elaborados a partir de biomasa, incluidos aceite de palmera y soya) impulsa una rápida destrucción de la selva tropical para producir dichos cultivos. Las estimaciones colocan la devastación anual de la selva tropical en aproximadamente 130 mil kilómetros cuadrados, que es 10 veces el área de Connecticut, o una región del tamaño de un campo de fútbol talada cada segundo. Debido a ello, más de la mitad de la selva tropical mundial ha desaparecido. Además, como todos los bosques, la selva tropical absorbe dióxido de carbono y libera oxígeno. Los investigadores estiman que aproximadamente 15% del dióxido de carbono liberado a la atmósfera proviene de talar y quemar las selvas tropicales del planeta, lo que intensifica el calentamiento global.