¿QUÉ CONDICIONES REQUIERE LA VIDA?

Desde los líquenes en las rocas árticas, hasta las algas termofílicas (literalmente, “que aman el calor”) en las fuentes termales del Parque Nacional Yellowstone; desde las bacterias que proliferan bajo las condiciones de olla de presión de un respiradero del mar profundo, hasta la tremenda diversidad de los arrecifes de coral y la selva tropical, la Tierra está llena de vida. Estos hábitats comparten la capacidad de proveer, en distintos grados, cuatro requisitos principales para la vida:

  • Nutrimentos a partir de los cuales se construyen los tejidos vivos.
  • Energía para que se estimulen las actividades metabólicas.
  • Agua líquida que sirve de medio para que sucedan las actividades metabólicas.
  • Temperaturas adecuadas a las cuales se lleven a cabo los procesos anteriores.

Estas necesidades están distribuidas de manera desigual sobre la superficie de la Tierra, lo que limita el tipo de organismos que pueden existir dentro de los diferentes ecosistemas terrestres y acuáticos.

Las comunidades dentro de los diferentes ecosistemas son extraordinariamente diversas, aunque se manifiestan patrones claros. Las variaciones en la temperatura y en la disponibilidad de luz, agua y nutrimentos dan forma a las adaptaciones de los organismos que habitan cada ecosistema. Las comunidades del desierto, por ejemplo, están dominadas por plantas adaptadas al calor y la sequía. Los cactus del desierto Mojave en el suroeste estadounidense son increíblemente similares a las euforbias de las islas Canarias al noroeste de la costa africana, aunque dichas plantas sólo están conectadas de manera distante. Sus hojas reducidas y sus troncos gruesos que almacenan agua son adaptaciones para climas secos. Del mismo modo, las plantas de la tundra ártica y las de la tundra alpina en las cimas de las montañas altas muestran modelos de crecimiento que son adaptaciones específicas a un clima frío, seco y ventoso.