En Estados Unidos, los desiertos se encuentran en las sombras pluviales al este de la Sierra Nevada y las montañas Rocosas. Hacia el este, conforme aumenta progresivamente la lluvia, la tierra sostiene más y más céspedes, lo que da lugar a las praderas del medio oeste. La mayor parte del bioma pastizal, o pradera, se ubica al centro de los continentes, como América del Norte y Eurasia, recibiendo de 25 a 75 centímetros de precipitación pluvial al año. En general, los pastizales tienen una cubierta continua de césped y virtualmente ningún árbol, excepto a lo largo de ríos.

En la pradera de césped alto (que se encuentra en Iowa, Missouri e Illinois), los céspedes con frecuencia alcanzan hasta 183 centímetros de altura. Con 4 mil metros cuadrados de pradera de césped alto natural en Estados Unidos sostienen de 200 a 400 especies diferentes de plantas nativas. Las praderas de césped corto, que reciben menos lluvia que las praderas de césped alto, se encuentran más al oeste y se extienden desde la mitad de Texas hasta Canadá. Los perros de las praderas airean el suelo con sus madrigueras, y proporcionan alimento a águilas, zorros, coyotes y gatos monteses. Los berrendos se ven en los pastizales estadounidenses occidentales, y el búfalo sobrevive en reservas.

¿Por qué los pastizales carecen de árboles?

El agua y los incendios son los factores críticos en la competencia entre césped y árboles. Los cálidos veranos secos y las frecuentes sequías de las praderas de césped corto los puede tolerar el césped, pero son mortales para los árboles. En las praderas de césped alto más orientales, los bosques son los ecosistemas clímax. Sin embargo, históricamente, los árboles fueron destruidos por incendios usualmente causados por relámpagos o iniciados en forma deliberada por nativos americanos para mantener la tierra de pastoreo para el búfalo. Aunque los incendios matan árboles, los sistemas de raíces de los céspedes sobreviven.

Impacto humano

Los céspedes que crecen y se degradan durante miles de años producen el suelo más fértil del mundo. A principios del siglo XIX, los pastizales norteamericanos sostenían un estimado de 60 millones de búfalos. En la actualidad, las praderas del medio oeste estadounidense se convirtieron principalmente en granjas y tierras de pastoreo, y el ganado vacuno sustituyó al búfalo, el cual se llevó casi a la extinción por la caza excesiva.

Las colonias de perros de las praderas, junto con las águilas y los hurones que los cazaban, se han vuelto raros conforme su hábitat es desplazado por ranchos y, más recientemente, por expansiones suburbanas. Los lobos, alguna vez predominantes, se eliminaron de las praderas. En algunas regiones, el pastoreo excesivo destruyó los céspedes nativos, lo que permitió el florecimiento de artemisas leñosas. Las praderas impasibles ahora están principalmente confinadas a áreas protegidas, y la pradera de césped alto ahora es uno de los ecosistemas que se encuentra en mayor peligro en el mundo. Sólo queda alrededor de 1%, en pequeños remanentes que se han restaurado con el uso de especies vegetales nativas y se han mantenido mediante la quema controlada.