OTRAS FUERZAS EVOLUTIVAS

En el marco de la teoría neodarwinista, el mecanismo o fuerza evolutiva principal que promueve los cambios en la frecuencia génica de una población es la selección natural. Sin embargo, también existen otros factores involucrados en los cambios evolutivos, entre ellos se distinguen: las mutaciones, el flujo génico y la deriva génica.

Mutaciones

Las mutaciones corresponden a cambios en la estructura de un gen, que se traducen en la manifestación de una característica que antes no existía en la población. Estos cambios constituyen la única fuente de “novedad genética”, es decir, de generación de genes (alelos) nuevos. Las mutaciones pueden tener efectos negativos en la adecuación biológica de los seres vivos, incluso llegando a ser letales. De acuerdo con la selección natural, los alelos producidos por estas mutaciones deberían desaparecer del acervo genético de la población.

Sin embargo, la ocurrencia aleatoria de dichas mutaciones explicaría por qué alelos asociados con una baja adecuación biológica se mantienen con una cierta frecuencia en las poblaciones. Las mutaciones también pueden originar genes con efectos beneficiosos, incrementando la adecuación biológica de los organismos portadores y, por lo tanto, aumentando la frecuencia de estos alelos a través de las generaciones. También pueden ser neutras, cuando no tienen efectos negativos ni positivos.

Flujo génico

El flujo génico es la transferencia de material genético entre poblaciones, que ocurre por la migración de individuos, o de sus gametos, de una población a otra. La frecuencia génica en una población depende, entre otros factores, de la intensidad de este flujo. Un alto nivel de flujo génico mantendrá una frecuencia génica semejante entre las poblaciones; en cambio, un bajo nivel las hará más independientes y, potencialmente, diferirán en su frecuencia génica. Las diferencias genéticas entre individuos que pertenecen a poblaciones de la misma especie pero que están muy alejadas entre sí, pueden ser mayores que las diferencias entre individuos pertenecientes a la misma población. Por tanto, la llegada de individuos de poblaciones muy distantes implica la llegada de genotipos distintos y un aumento de la diversidad genética poblacional.

Deriva génica

La deriva génica representa uno de los principales factores que promueven la evolución en las poblaciones, y corresponde al cambio en la frecuencia génica de una población que resulta de la variación al azar en la supervivencia y reproducción de los individuos. En consecuencia, la frecuencia génica de una población puede variar dependiendo de si los organismos por azar se reproducen más o menos. La deriva génica es la fuerza evolutiva predominante cuando los alelos de un gen son neutros, es decir, cuando no tienen efectos significativos sobre la supervivencia o la reproducción. La deriva génica resulta en cambio evolutivo, pero no en adaptación, aunque en combinación con la selección podría favorecerla.

El efecto de la deriva génica, en cuanto a las fluctuaciones de la frecuencia génica, no es importante en una población de gran tamaño, pues el promedio general sigue siendo estable, es decir, un cambio en un grupo es compensado por uno inverso en otro grupo. Sin embargo, en poblaciones pequeñas estos cambios azarosos son muy importantes, pues no existe, necesariamente, un grupo que compense el cambio en otro. Por lo tanto, la deriva génica actúa más intensamente mientras más pequeña es la población.

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