¿CUÁLES ORGANISMOS SON MIEMBROS DE LOS DOMINIOS ARCHAEA Y BACTERIA?

LOS DOMINIOS ARCHAEA Y BACTERIA – Los primeros organismos que habitaron la Tierra fueron procariontes, organismos unicelulares que no presentan organelos como núcleo, cloroplastos y mitocondrias. En el transcurso de los primeros 1,500 millones de años o más de la historia de la vida, todas las formas vivas eran procariontes. Incluso en la actualidad, los procariontes son extraordinariamente abundantes. Una gota de agua de mar contiene cientos de miles de organismos procariontes, y una cucharada de tierra contiene miles de millones. El cuerpo humano promedio es el hogar de billones de procariontes, que viven en la piel, en la boca, en el estómago y en los intestinos. En términos de abundancia, los procariontes son la forma de vida predominante en la Tierra.

Las bacterias y las arqueas son fundamentalmente diferentes

Dos de los tres dominios de la vida, Bacteria y Archaea, incluyen exclusivamente procariontes. Las bacterias y las arqueas son de apariencia superficialmente similar bajo el microscopio, pero tienen sorprendentes diferencias estructurales y bioquímicas que muestran la antiquísima separación evolutiva entre los dos grupos. Por ejemplo, la pared celular de las células bacterianas contiene moléculas de peptidoglicano, un polisacárido que también incorpora algunos aminoácidos, que ayuda a fortalecer la pared celular. El peptidoglicano sólo existe en las bacterias, y las paredes celulares de las arqueas carecen de esta sustancia. Bacterias y arqueas también difieren en la estructura y composición de sus membranas plasmáticas, los ribosomas y las ARN polimerasas, al igual que en la mecánica de procesos básicos como la transcripción y la traducción.

Es difícil la clasificación de procariontes dentro de cada dominio

Las notables diferencias entre arqueas y bacterias hacen que la distinción en estos dominios sea un quehacer fácil, pero es más problemático identificar clados (grupos de especies vinculados mediante descendencia a partir de un ancestro común) dentro de cada dominio. El problema surge porque los procariontes son muy pequeños y estructuralmente simples; no presentan la enorme cantidad de diferencias anatómicas que se pueden usar para inferir la historia evolutiva de plantas, animales y otros eucariontes. Por tanto, históricamente, los procariontes se han clasificado con base en características como: forma, medios de locomoción, pigmentos, necesidades nutrimentales, apariencia de sus colonias (grupos de individuos que descienden de una misma célula) y propiedades de tinción. Por ejemplo, la técnica de tinción de Gram permite distinguir dos tipos de construcción de la pared celular de las bacterias. Dependiendo de los resultados de la tinción, estas bacterias se clasifican o como gram positivas o como gram negativas.

En los últimos años se ha expandido considerablemente la comprensión de la historia evolutiva de los dominios procariontes gracias a las comparaciones de secuencias de nucleótidos de ADN y ARN. Nuevos datos de secuencias dejaron ver que algunos aspectos de las primeras clasificaciones de bacterias y arqueas no reflejaban con precisión la historia evolutiva. Por tanto, los sistemáticos comenzaron a dibujar nuevamente el árbol evolutivo procarionte, pero todavía no llegan a un acuerdo acerca de las relaciones evolutivas dentro de los dominios Bacteria y Archaea. El esfuerzo para desarrollar una sólida clasificación de procariontes sigue siendo un trabajo en progreso.

Los procariontes difieren en tamaño y forma

En general, tanto bacterias como arqueas son muy pequeñas, con un diámetro de alrededor de 0.2 a 10 micras. (En comparación, el diámetro de las células eucariontes mide entre 10 y 100 micras). Se podrían reunir alrededor de 250,000 bacterias o arqueas de tamaño promedio en el punto con el que concluye esta oración. Sin embargo, algunas especies de bacterias son de mayor tamaño. La bacteria más grande que se conoce (Thiomargarita namibiensis) tiene un diámetro de hasta 700 micras, lo que hace posible verla a simple vista. Las paredes celulares que rodean las células procariontes dan su forma característica a diferentes tipos de bacterias y arqueas. Las formas más comunes son esféricas o cocos, de bacilo o bastón y de espirales o sacacorchos.