LOS COMPLEJOS SISTEMAS ECOLÓGICOS

Un ecosistema, o sistema ecológico, es una unidad organizada en el espacio y el tiempo, formada por componentes bióticos y abióticos interrelacionados, a través de los cuales fluye la energía y circula la materia. Cuando se estudian los ciclos de las moléculas de circulación global, como el C02, el 02 o el agua, toda la Tierra puede concebirse como un ecosistema único, la ecosfera.

Los científicos establecen los límites de los ecosistemas, tarea nada trivial, si se entiende que se trata de sistemas abiertos que intercambian materia y energía con su entorno y están sujetos de forma permanente a cambios. En algunos casos, los límites están asociados de modo natural con cambios bruscos en la fisonomía de la vegetación o del paisaje, aunque en otras ocasiones los límites son relativamente arbitrarios.

Una laguna, una isla en el medio del mar o de un río o un bosque son ejemplos de ecosistemas. No obstante, un acuario o un terrario provisto de forma adecuada también constituyen modelos de ecosistemas que pueden utilizarse para el estudio de ciertos problemas ecológicos, como, por ejemplo, la circulación de algún mineral o el crecimiento de una especie determinada de algas bajo ciertas condiciones.

Ecosistema

En términos generales, los ecosistemas se pueden estudiar desde dos enfoques complementarios. Uno de ellos se centra en los procesos ecológicos, es decir, en las relaciones interpoblacionales y en los cambios cuantitativos que afectan a los individuos, las poblaciones y a las comunidades que los integran, tanto de animales y plantas como de microorganismos. El otro enfoque, presume que estas interacciones existen y que tienen dos consecuencias fundamentales que pueden ser comprendidas y analizadas:

  • El flujo unidireccional de energía a través de organismos autótrofos (por lo habitual fotosintéticos) hacia organismos heterótrofos que se alimentan de autótrofos o de otros heterótrofos.
  • El proceso de reciclado de materiales que se mueven desde el medio abiótico, pasan a través de los cuerpos de los organismos vivos y regresan al medio abiótico. Este reciclado depende fuertemente de los descomponedores, organismos que degradan la materia orgánica y generan compuestos inorgánicos.