¿CÓMO SE DISTRIBUYE LA VIDA EN LA TIERRA?

Los organismos terrestres están restringidos en su distribución principalmente por la temperatura y la disponibilidad del agua. Los ecosistemas terrestres reciben mucha luz, y la mayoría de los suelos ofrecen nutrimentos adecuados. Sin embargo, el agua es un recurso limitado y está distribuido de manera muy desigual, tanto en lugar como en tiempo. Los organismos terrestres deben adaptarse para conseguir agua cuando ésta se encuentra disponible y a conservarla cuando es escasa.

Como el agua, las temperaturas favorables para la vida también están distribuidas de manera desigual en lugar y tiempo. En el Polo Sur, incluso en verano, la temperatura promedio por lo general está muy por abajo de la de congelación; no es de sorprender que en esa zona la vida sea escasa. Los lugares como Alaska central tienen temperaturas propicias para el crecimiento vegetal sólo durante su breve verano, mientras que los trópicos tienen un clima uniformemente cálido y húmedo en el que abunda la vida.

Los biomas terrestres sostienen comunidades vegetales características

Las comunidades terrestres están dominadas y definidas por su vida vegetal. Dado que las plantas no pueden escapar de la sequía, el Sol o el tiempo invernal, se encuentran extremadamente bien adaptadas al clima de una región particular. Las grandes áreas terrestres con condiciones ambientales similares y comunidades vegetales características se llaman biomas, que por lo general reciben su nombre por el principal tipo de vegetación que se encuentra ahí.

La vegetación dominante de cada bioma está determinada por la compleja interacción de la precipitación pluvial y la temperatura. Estos factores definen la humedad del suelo disponible para las actividades metabólicas de las plantas y para la restitución del agua que se evapora de sus hojas. Además de la precipitación pluvial y la temperatura promedio globales, la forma en que estos factores varían estacionalmente determina cuáles plantas pueden crecer en una región dada. Por ejemplo, las plantas de la tundra ártica deben adaptarse a condiciones cenagosas a principios del verano, cuando se funde la nieve, pero también al frío y a condiciones extremadamente secas durante gran parte del resto del año, cuando el agua se congela y no está disponible.