Lesiones articulares

Luxación

Recibe el nombre de luxación la pérdida de las relaciones anatómicas de las superficies articulares enfrentadas. Si la pérdida de la relación no es completa recibe el nombre de subluxación. Para que una luxación sea posible se requiere un daño importante del aparato capsuloligamentario. Aunque cada articulación tiene una maniobra de reducción que le es propia, en términos generales la reducción debe efectuarse lo más temprano posible, y se debe tratar de que el extremo luxado recorra el mismo camino que tuvo que recorrer para luxarse, pero en sentido inverso. Las complicaciones agudas de una luxación suelen deberse a compresión de estructuras vasculares o nerviosas vecinas.

Esguince

Los esguinces son lesiones provocadas por la distensión del aparato capsuloligamentario que rodea a una articulación. Las articulaciones tienen una amplitud de movimientos limitados por la tensión de ligamentos y otros tejidos blandos periarticulares. Cuando la fuerza ejercida sobre una determinada articulación supera la resistencia de dichas estructuras, se produce su distensión, desgarro o ruptura. Pueden acompañarse de lesiones óseas y su tratamiento varía de acuerdo con el grado de lesión. El esguince grado I es una ruptura intraligamentosa de fibras que cursa con dolor selectivo en la zona de lesión, incapacidad y tumefacción mínimas y ausencia de inestabilidad. El grado III es una lesión ligamentosa completa con dolor intenso, tumefacción e incapacidad marcadas e inestabilidad franca. El grado II es intermedio. La zona más afectada por los esguinces es el tobillo, al que le siguen el carpo, la rodilla y el hombro.

Artrosis

La artrosis es la enfermedad articular degenerativa que sufre el cartílago articular. Se presenta en forma primaria o secundaria a alteraciones patológicas preexistentes (p. ej., luxación congénita de la cadera). Afecta predominantemente las articulaciones que soportan peso, tales como la coxofemoral y la rodilla. Las personas más afectadas son adultos, generalmente de entre 40 y 60 años. Se manifiestan clínicamente por dolor y disminución de la movilidad, con dolor durante la marcha, inestabilidad articular y alteraciones del apoyo. Puede evolucionar hacia la anquilosis articular si no se aplica el tratamiento adecuado.

Artritis

La artritis es la inflamación de una o más articulaciones que se manifiesta clínicamente con dolor, tumefacción, rigidez y limitación del movimiento de la articulación comprometida. Involucra la degradación del cartílago articular. Sus causas pueden ser de origen autoinmune, por fracturas óseas, por desgaste o deterioro de la articulación, por procesos infecciosos (bacterianos o virales) o por precipitación de cristales (por ej. gota). Se presenta con mayor frecuencia a nivel de la cadera, las rodillas y los dedos de la mano.

Bursitis

La bursitis es la inflamación de las bolsas que se encuentran entre los tendones y la piel o entre los tendones y el hueso, y cuya función es ayudar al movimiento reduciendo la fricción entre las partes móviles. La causa de la bursitis pueden ser: sobrecargas crónicas, traumatismos, artritis reumatoidea, gota o procesos infecciosos. Las bursitis habitualmente se presentan a nivel del hombro, la rodilla, el codo y la cadera. Clínicamente se manifiesta con sensibilidad y dolor articular, tumefacción y calor a nivel articular.

Artroscopia

La cavidad de una articulación sinovial puede examinarse insertando un artroscopio (cámara de vídeo
pequeña). La artroscopia es un procedimiento quirúrgico que permite al traumatólogo examinar las articulaciones en busca de anomalías, como desgarros de los meniscos (discos articulares parciales de la articulación de la rodilla). Durante la artroscopia pueden realizarse intervenciones quirúrgicas.