EVOLUCIÓN

La evolución es un proceso que involucra la transformación de los seres vivos a través de las generaciones. Dicha transformación se manifiesta en cambios en los rasgos fenotípicos (o características observables) los cuales son heredables. La evolución no es el cambio que manifiesta un individuo durante su vida, sino que ocurre en las poblaciones, de modo que puede ser estudiada a lo largo de las generaciones.

El conjunto de poblaciones que pueden reproducirse entre sí y que se encuentra aislada reproductivamente de otras poblaciones, constituye una especie, de manera que también es correcto plantear que las especies evolucionan y, por lo tanto, es posible investigar dicho proceso a nivel de especie.

Cuando se acumulan suficientes cambios dentro de una población de manera que sus miembros no pueden cruzarse con los individuos de otras poblaciones, entonces el proceso evolutivo conduce a la especiación u origen de una nueva especie. Así, existen especies más emparentadas que otras. De acuerdo con lo anterior, una perspectiva del proceso evolutivo es aquella que permite inferir las relaciones de parentesco entre las especies.

En síntesis, la evolución puede ser definida como un proceso natural de acumulación de cambios heredables que involucran la transformación de los seres vivos a través de las generaciones, que ocurre en las poblaciones que constituyen las especies, y que puede conducir al origen de nuevas especies de seres vivos.

Fijismo y evolucionismo

La evolución es un hecho que no siempre fue conocido y/o aceptado por los intelectuales. Antiguamente, algunos científicos y filósofos consideraban que todos los seres vivos habían sido creados por Dios y desde ese momento, habrían permanecido “fijos” y sin alteración hasta el presente, negando un parentesco entre ellos. A esta línea de pensamiento se le conoció como fijismo, y prevaleció hasta mediados del siglo XIX. Los científicos más destacados que apoyaron el fijismo fueron Carlos Linneo y Georges Cuvier.

A principios del siglo XIX, cuando las ideas del fijismo aún tenían mucha fuerza, comienza a emerger una nueva forma de pensamiento, el transformismo, que se oponía a la idea de especies fijas, planteando que los seres vivos cambian a los largo del tiempo, dando lugar a la diversidad de especies existentes. A partir de dicha corriente surgieron teorías científicas enmarcadas en el evolucionismo. La primera teoría evolucionista suficientemente elaborada fue presentada en 1809 por el francés Jean Baptiste de Lamarck.

Lamarck

Propuso que los cambios ambientales generaban necesidades entre los seres vivos, los cuales sufrían modificaciones para adaptarse a su ambiente. De esta manera, los organismos podían adquirir o heredar, de las generaciones precedentes, las características (adaptaciones) que ellos habían desarrollado para responder a los requerimientos que su medio les imponía, principio conocido como herencia de los caracteres adquiridos. Además, propuso el llamado principio del uso y del desuso de los órganos, según el cual el desarrollo de las estructuras y órganos de un individuo dependía del uso que se hiciera de ellos. Así, su uso constante los perfeccionaba y el desuso los reducía y atrofiaba.