ENFERMEDAD DE PAGET

Entre la actividad de los osteoclastos y de los osteoblastos existe un delicado equilibrio. Si se forma demasiado tejido nuevo, el hueso se vuelve anormalmente grueso y pesado. Si se deposita demasiado mineral en el hueso, el excedente puede formar duras excrecencias óseas, “espículas”, que interfieren en el movimiento articular.

Una excesiva pérdida de calcio o de tejido debilita los huesos, los cuales pueden romperse, como sucede en la osteoporosis; o ablandarse demasiado, como en los casos de raquitismo y osteomalacia. En la enfermedad de Paget, se origina una proliferación excesiva de osteoclastos, por lo cual la resorción ósea se produce más rápido que el depósito de hueso.

En respuesta, los osteoblastos tratan de compensar, pero el hueso es más débil, ya que tiene una mayor proporción de hueso esponjoso que de hueso compacto; la mineralización es menor, y la matriz osteoide recién sintetizada contiene proteínas anómalas. El nuevo hueso, especialmente en la pelvis, en los miembros, en las vértebras inferiores y en el cráneo, se alarga, se endurece y se torna frágil, por lo que se fractura con facilidad