El flujo de la información genética

El flujo de la información genética

Todos los organismos vivos, los animales, las plantas, los hongos, los protozoos, las bacterias e incluso los virus, contienen información que les permite coordinar sus procesos, la que transmiten de generación en generación. Esa información, a fin de poder ser transferida a la descendencia, debe estar asentada en una molécula capaz de replicarse, es decir, de producir copias idénticas. Estas moléculas son los ácidos nucleicos, ADN y ARN.

La información genética de los organismos vivientes es portada por el ADN de todas sus células, y es heredada por medio de él. Para que esto sea posible la célula fabrica moléculas de ADN copiadas de modo tal que resultan idénticas al ADN original (ADN molde). Algunos virus tienen ARN como material genético heredable y solamente ellos son capaces de replicarlo.

Cuando la información contenida en el ADN debe expresarse, en vistas e dirigir el metabolismo celular, lo hace a través de ARN. Según las necesidades celulares, el mensaje contenido en diversos segmentos del ADN es copiado a moléculas de ARN, cuya información puede ser transferida a determinada proteína. Este traspaso de información genética de una molécula a otra se denomina flujo de información genética.

Durante muchos años se consideró que el flujo de la información genética era unidireccional, del ADN a las proteínas:

ADN → ARN → PROTEÍNAS

Se ha visto que esto ocurre en todos los organismos: es un fenómeno universal. De allí que la Biología Molecular otorgó jerarquía de dogma (verdad indiscutida) a este flujo unidireccional.

Pero este dogma cayó cuando se descubrieron los retrovirus, los que tienen la capacidad de copiar la información de su ARN a una molécula de ADN, lo cual rompió la unidireccionalidad del flujo genético, considerada universal.

Transcripción

Cada uno de estos procesos que hemos mencionado reciben su nombre de acuerdo a cómo la información es decodificada y traspasada de una molécula a otra, comparándolos con textos que deben ser copiados y traducidos. Así es que, debido a que en el ADN y en el ARN la información está almacenada en un único idioma (el de la secuencia de las bases de los nucleótidos), al traspaso de información de ADN a ARN se lo denomina transcripción. No hay cambio de lenguaje ni de contenido en la información, simplemente lo que ha cambiado es el soporte material de la información, el tipo de molécula.

Traducción

En cambio, al proceso de elaboración de proteínas a partir de la información codificada en el ARN, se lo llama traducción, debido a que en dicho pasaje de información del ARN a las proteínas hay un cambio de idioma: del lenguaje de la secuencia de bases al de la secuencia de aminoácidos. Para ello hay un código pre-establecido que determine la manera exacta en que será traducido el mensaje.

Duplicación

Cuando se copia ADN a partir de otra molécula de ADN, no hay cambio de idioma ni de tipo de molécula, por lo que a este proceso de lo denomina replicación o duplicación.

La copia de información del ARN al ADN que realizan los retrovirus, se llama retrotranscripción, por ser un proceso inverso a la transcripción (ADN → ARN).