EL ENVEJECIMIENTO Y LAS CÉLULAS

El envejecimiento es un proceso normal se asocia con la alteración progresiva de las respuestas adaptativas homeostáticas del organismo. Este proceso produce cambios observables en la estructura y la función corporales y aumenta la vulnerabilidad al estrés ambiental y a las enfermedades. La rama especializada de la medicina que estudia los problemas médicos y el cuidado de las personas mayores es la geriatría. La gerontología es el estudio científico de los procesos y problemas asociados con el envejecimiento.

A pesar de que cada minuto se forman millones de células nuevas, varias clases de células corporales, como las musculares esqueléticas y las nerviosas, no se dividen porque permanecen detenidas en la fase G0. Los experimentos demostraron que varios otros tipos celulares tienen capacidad limitada de división. Las células normales que se cultivan fuera del cuerpo sólo se pueden dividir un número determinado de veces y luego se detienen. Estas observaciones sugieren que el cese de la mitosis es un suceso normal, programado en el código genético. De acuerdo con esta visión, los “genes del envejecimiento” son parte del esquema genético desde el nacimiento. Estos genes cumplen una función importante en las células normales, pero su actividad declina con el tiempo y producen el envejecimiento debido a la disminución de la velocidad o la detención de procesos imprescindibles para la vida.

Otro aspecto del envejecimiento se relaciona con los telómeros, que son secuencias específicas de ADN que se encuentran sólo en los extremos de cada cromosoma. Estas piezas de ADN protegen los extremos de los cromosomas de la erosión y evitan que se adhieran entre sí. Sin embargo, en la mayoría de las células normales del organismo, en cada ciclo celular se produce un acortamiento de los telómeros. En algún momento, al cabo de muchos ciclos de división celular, los telómeros pueden haber desaparecido por completo y hasta se puede llegar a perder parte del material cromosómico funcional. Estas observaciones sugieren que la erosión del ADN de los extremos de los cromosomas contribuye en gran medida al envejecimiento y la muerte de la célula. En etapa reciente se determinó que los individuos sometidos a altos niveles de estrés tienen telómeros significativamente más cortos.

La glucosa, que es el azúcar más abundante en el organismo humano, desempeña un papel en el proceso de envejecimiento. Esta molécula se agrega en forma aleatoria a proteínas del interior y del exterior de la célula y forma enlaces covalentes irreversibles entre las moléculas proteicas adyacentes. Con el paso de los años, la formación de enlaces covalentes se incrementa, lo que contribuye a la rigidez y a la pérdida de la elasticidad de los tejidos.

Mientras que algunas teorías del envejecimiento explican este proceso en el nivel celular, otras se centran en los mecanismos reguladores que operan dentro del organismo como unidad. Por ejemplo, el sistema inmunitario podría empezar a atacar a las células propias. Esta respuesta autoinmunitaria podría ser secundaria a cambios en los marcadores de identidad celular en la superficie de la célula, que promoverían la unión de los anticuerpos y señalarían a la célula para su destrucción. A medida que aumentan los cambios en las proteínas de la membrana plasmática de las células, la respuesta autoinmunitaria se intensifica y aparecen los signos que se asocian con el envejecimiento.

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