DEPÓSITOS DE ENERGÍA EN EL ORGANISMO

A modo de resumen: Glucogenólisis. Glucogenólisis. Glucogénesis. Glucogénesis. Lipólisis. Lipogénesis.

Uno de los nutrientes más importantes de nuestro metabolismo es la glucosa, que es la principal fuente de energía usada por las células. Todos los carbohidratos que se ingieren en la dieta finalmente son convertidos en glucosa. Esta molécula es transportada por la sangre a los órganos y tejidos donde se necesita energía de manera inmediata. La glucosa que no es utilizada, se almacena principalmente en las células musculares y en las células del hígado (hepatocitos), formando gránulos de glucógeno. El glucógeno es una larga cadena formada por la unión de múltiples moléculas de glucosa. El proceso de síntesis de glucógeno a partir de glucosa se denomina glucogénesis.

Adipocitos

Si la capacidad de almacenamiento de glucógeno en las células musculares y en los hepatocitos se sobrepasa, el exceso de glucosa es transformada en ácidos grasos y glicerol. Estas moléculas, junto a los lípidos que provienen de la ingesta de alimentos ricos en grasas, son almacenadas, como triglicéridos, en células especializadas llamadas adipocitos.

Los adipocitos constituyen el tejido adiposo o tejido graso, que se ubica en todo el cuerpo principalmente formando gruesas capas bajo la piel, alrededor de los riñones y entre los músculos. Los lípidos que se almacenan en los adipocitos constituyen la mayor parte de las reservas energéticas del organismo (98%) y su acumulación en el tejido adiposo es responsable del aumentos de peso corporal producto de que se ingieren más calorías de las que el organismo utiliza.

Glucogenólisis

Cuando las células de nuestro organismo requieren energía pero los niveles de glucosa circulantes son muy bajos, por ejemplo después de un período de ayuno prolongado, el glucógeno almacenado en las células musculares y hepatocitos se degrada en glucosa. Este proceso de degradación de glucógeno en glucosa se denomina glucogenólisis. En las células musculares, la glucosa obtenida por esta vía, es utilizada por la misma célula para obtener energía. En cambio, en los hepatocitos, la glucosa es liberada a la sangre y, a través de ella, transportada a los demás órganos de nuestro cuerpo.

Lipólisis

Cuando las reservas de glucógeno se agotan, el organismo comienza a utilizar como fuente de energía las reservas de lípidos. A través de la lipólisis los triglicéridos almacenados en los adipocitos se descomponen en glicerol y ácidos grasos. El glicerol, posteriormente, puede transformarse en glucosa que es utilizada directamente por las células que la necesitan. Los ácidos grasos entran a un proceso llamado β-oxidación, y luego pueden incorporarse a la secuencia catabólica de la respiración celular para sintetizar ATP.

A partir de las proteínas también se puede obtener energía; sin embargo, se prioriza el uso de estos nutrientes como parte estructural de nuestro organismo. Solo en momentos de ayuno extremo, luego de que se han agotado las reservas de glucógeno del hígado y de triglicéridos del tejido adiposo, se utilizan aminoácidos como fuente de energía.

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