Darwin y la Selección Natural

Con todas estas ideas, Darwin interpretó la función del ambiente: impone condiciones tales que solamente algunos individuos de la población heterogénea logran dejar descendencia. Esos individuos cuentan con alguna característica heredable y ventajosa que les permite sobrevivir y reproducirse en esas condiciones.

A este proceso de “supervivencia del más apto”, tal como lo explica Darwin, se lo conoce como Selección Natural.

La Selección Natural es llevada a cabo por las condiciones ambientales, de la misma manera que los criadores practican la selección artificial. Para Darwin, la Selección Natural es “el motor” que dirige los procesos evolutivos porque como el ambiente permite la reproducción de ciertos individuos de la población heterogénea, determina cuáles son las características que perduran y cuáles desaparecen. Como esas características heredables son las que confirieron a los progenitores alguna ventaja en ese ambiente, la descendencia estará adaptada a esas condiciones ambientales.

Veamos cómo opera la Selección Natural según Darwin.

En cada punto iremos reinterpretando el ejemplo de la jirafa.

Los individuos de una misma especie son diferentes unos de otros, presentan variantes heredables que surgen en la población de manera aleatoria, al azar.

Estas variantes, por lo tanto, no son causadas por el ambiente ni por un impulso interno a la perfección, simplemente surgen. No tienen propósito, no surgen para nada en particular. Darwin dedujo la naturaleza aleatoria de las variantes, pero no pudo establecer cómo surgen y se heredan. Aún así las consideró la materia prima de la evolución.

  • En la población existían jirafas con diferentes longitudes de cuellos y patas. Esas variantes fueron surgiendo al azar en la población y eran heredables.

Frente a la presión de selección ejercida por el ambiente, los individuos se ven afectados de diferentes maneras.

Un cambio ambiental puede ser tanto una modificación climática (sequía, inundación, cambios de temperatura, etc.) como la aparición de un nuevo depredador, una nueva presa o un nuevo competidor, etc., o incluso, una migración en la que los individuos se enfrentan con un nuevo ambiente. Estos cambios ambientales constituyen una presión de selección sobre los individuos, porque imponen condiciones que no todos ellos pueden tolerar.

  • Una terrible sequía acabó con toda la vegetación tierna del suelo, con lo cual las jirafas se ven obligadas a alimentarse de las hojas de los árboles, lo que no es igualmente sencillo para todas porque son todas diferentes entre sí.

Selección Natural: los individuos poseen características favorables para la nueva situación ambiental, están en mejores condiciones para dejar descendencia.

Como los individuos presentan diferencias entre sí, cada uno de ellos se verá afectado de manera distinta por la presión de selección ambiental. No todos podrán alimentarse eficientemente ni defenderse de los predadores, ni soportar las inclemencias climáticas. Sólo sobrevivirán los más aptos: aquellos que posean las características adecuadas para competir y acceder a los recursos en ese nuevo ambiente. Esto implica que los individuos más aptos de la población logren sobrevivir hasta la edad reproductiva, y por lo tanto tengan más probabilidades de dejar descendencia.

  • La Selección Natural opera favoreciendo a aquellas jirafas que por azar, tienen patas y cuello lo suficientemente largos como para alcanzar las hojas de los árboles. Ellas serán las más aptas en esas nuevas condiciones: podrán alimentarse adecuadamente, subsistir, y tener la energía necesaria para buscar pareja, aparearse, llevar a término el embarazo, parir y criar a la progenie.

La descendencia estará adaptada al nuevo ambiente ya que habrá heredado las características que permitieron sobrevivir a sus progenitores. Con el paso del tiempo, la población evoluciona hasta estar constituida principalmente por individuos aptos.

En cada generación, la proporción de individuos con características adecuadas es cada vez mayor, ya que ellos son los favorecidos por la Selección Natural, mientras que los menos aptos van muriendo o dejando poca descendencia. Las variantes continúan apareciendo en la población, generación tras generación. Si en un individuo que ha heredado las características favorables de sus antepasados, surge alguna nueva variante favorable, la Selección Natural lo seguirá beneficiando y dejará descendencia que heredará la nueva variante ventajosa. Por otro lado, si en alguno de ellos surge por azar una característica que resulte perjudicial en ese ambiente, entonces pagará un alto precio: su progenie, o no podrá reproducirse, o no sobrevivirá.

  • La cantidad de jirafas de cuello y patas largas es cada vez mayor, las de cuello y patas no suficientemente largos, se verán desfavorecidas y a lo largo de las generaciones habrá cada vez menos. Posteriormente continuaron apareciendo nuevas variantes heredables. Si la sequía continúa, la Selección Natural seguirá favoreciendo a las jirafas más aptas: las que poseen los cuellos y las patas más largas. Así, generación tras generación, la población estará constituida por jirafas adaptadas a su ambiente.

Darwin consideró a la Selección Natural como la única fuerza que da dirección a los procesos evolutivos. Esta dirección no tiene una meta final, no es como la que planteaba Lamarck: el ascenso en la escala zoológica, sino un rumbo determinado por las condiciones ambientales. Le dio también un papel primordial a las variaciones, las consideró la materia prima de la evolución, sobre las que opera la Selección Natural.