Bosques tropicales

Bosques tropicales caducifolios

Ligeramente más lejos del ecuador, la lluvia no es tan constante, y hay pronunciadas épocas húmedas y secas. En dichas áreas, que incluyen gran parte de India, así como partes del sureste asiático, América del Sur y América Central, crecen los bosques tropicales caducifolios. Durante la estación seca, los árboles no pueden obtener suficiente agua del suelo para compensar la evaporación de sus hojas. Como resultado, las plantas pierden sus hojas como una forma de adaptación a la estación seca, disminuyendo la pérdida de agua. Si las lluvias no se presentan a tiempo, los árboles retrasan la formación de nuevas hojas hasta que finaliza la sequía.

Bosque tropical de arbustos y sabana

A lo largo de los límites del bosque tropical caducifolio, la lluvia escasa produce el bioma bosque tropical de arbustos, donde predominan los árboles caducifolios que son más cortos y están más ampliamente espaciados que en los bosques tropicales caducifolios. Con frecuencia estos árboles tienen espinas, y los céspedes crecen junto a ellos. Todavía más lejos del ecuador, el clima se vuelve más seco y los céspedes se convierten en la vegetación dominante, sólo con árboles dispersos; este bioma es la sabana.

Los pastizales de la sabana tienen una estación lluviosa durante la cual prácticamente cae toda la escasa precipitación del año: 30 centímetros o menos. Cuando llega la estación seca, puede no llover durante meses, y el suelo se vuelve duro, seco y polvoriento. Los céspedes están bien adaptados a este tipo de clima, de manera que crecen muy rápidamente durante la estación de lluvias y mueren de nuevo sobre raíces resistentes a la sequía durante las épocas áridas. Sólo algunos árboles especializados, como la acacia espinosa y el baobab (que almacena agua), pueden sobrevivir a las destructivas estaciones secas de la sabana. La sabana africana tiene la distribución más diversa y asombrosa de mamíferos sobre la Tierra. Dichos mamíferos incluyen numerosos herbívoros (antílopes, ñúes, búfalos acuáticos, elefantes y jirafas) y carnívoros (leones, leopardos, hienas y perros salvajes).

Impacto humano

La rápida expansión de la población humana en África amenaza la flora y fauna de la sabana. La caza furtiva llevó al rinoceronte negro al borde de la extinción y pone en peligro al elefante africano, una especie clave en este ecosistema. Los abundantes céspedes que hacen de la sabana un hábitat apropiado para tanta vida silvestre también la hacen adecuada para pacer ganado doméstico. Las cercas que se levantan para encerrar el ganado perturban cada vez más la migración de las grandes manadas de herbívoros silvestres mientras buscan alimento y agua.