Autótrofos y heterótrofos

La vida en la Tierra está impulsada por el sol. Los cloroplastos de las plantas captan la energía lumínica que viaja 150 millones de kilómetros desde el sol y la convierte en energía química almacenada en azúcar y otras moléculas orgánicas. Este proceso de conversión se denomina fotosíntesis.

La fotosíntesis alimenta casi la totalidad del mundo vivo de forma directa o indirecta. Un organismo adquiere los componentes orgánicos que utiliza para energía y esqueletos carbonados de una o dos maneras principales: la nutrición autotrófica o la nutrición heterotrófica. Los autótrofos se “autoalimentan”; se sostienen a sí mismos sin comer nada derivado de otros organismos. Los autótrofos producen sus propias moléculas orgánicas a partir del CO2 y otra materia prima inorgánica obtenida del ambiente. Son las fuentes esenciales de compuestos orgánicos para todos los organismos no autótrofos y, por ese motivo, los biólogos denominan a los autótrofos como los productores de la biosfera.

Casi todas las plantas son autótrofas; los únicos nutrientes que requieren son el agua, los minerales del suelo y el dióxido de carbono del aire. Específicamente, las plantas son fotoautótrofos, organismos que utilizan la luz como fuente de energía para sintetizar las sustancias orgánicas. La fotosíntesis también tiene lugar en las algas, otros protistas y algunos procariontes.

Los heterótrofos obtienen su material orgánico por medio del segundo modo de nutrición más importante. Incapaces de elaborar su propio alimento viven de compuestos producidos por otros organismos. Los heterótrofos son los consumidores de la biosfera. La forma más obvia de los que se “alimentan de otros” tiene lugar cuando un animal ingiere vegetales u otros animales. Pero la nutrición heterotrófica puede ser más sutil. Algunos heterótrofos consumen los restos de organismos muertos descomponiendo y alimentándose de desechos orgánicos como los esqueletos, las heces y las hojas caídas: se los conoce como descomponedores. La mayor parte de los hongos y muchos tipos de procariontes obtienen su nutrición de esta forma. Casi todos los heterótrofos, incluidos los seres humanos, son completamente dependientes de los fotoautótrofos para obtener alimento; y también para el oxígeno, un subproducto de la fotosíntesis.