Algunas bacterias representan una amenaza para la salud de los seres humanos

A pesar de los beneficios que brindan algunas bacterias, los hábitos alimenticios de ciertas bacterias amenazan la salud y el bienestar. Estas bacterias patógenas (causantes de enfermedades) sintetiza sustancias tóxicas que producen los síntomas de la enfermedad. (Hasta ahora no se ha identificado ninguna arquea patógena).

Algunas bacterias anaerobias producen venenos peligrosos

Algunas bacterias producen toxinas que atacan al sistema nervioso. Una de estas toxinas la produce Clostridium tetani, la bacteria causante del tétanos, una enfermedad en ocasiones mortal, cuyos síntomas incluyen dolorosas contracciones musculares involuntarias en todo el cuerpo. C. tetani es una bacteria anaerobia que sobrevive en forma de esporas hasta que se introduce en un ambiente favorable libre de oxígeno. Una profunda herida punzante puede permitir que la bacteria del tétanos penetre en un cuerpo humano y llegue a un lugar donde estará protegida del contacto con oxígeno. A medida que se multiplica, la bacteria libera su toxina en el torrente sanguíneo del cuerpo.

Los seres humanos combaten las enfermedades bacterianas antiguas y recientes

Las enfermedades bacterianas han tenido importantes repercusiones en la historia de la humanidad. Quizá el ejemplo más dramático es la peste bubónica, o “peste negra”, que causó la muerte a 100 millones de personas a mediados del siglo XIV. En muchas partes del mundo falleció una tercera parte de la población o más. La causante de la peste bubónica es una bacteria enormemente infecciosa que es diseminada por pulgas que se alimentan de ratas infectadas y luego se mudan a huéspedes humanos. Si bien la peste bubónica no ha resurgido como epidemia a gran escala, cada año se diagnostican en el mundo de 2,000 a 3,000 casos de pacientes con esta enfermedad.

Algunas bacterias patógenas parecen surgir de improviso. La enfermedad de Lyme, por ejemplo, era desconocida hasta 1975. La causa de este padecimiento, así llamado por la población de Old Lyme, Connecticut, donde se describió por primera vez, es la bacteria en forma de espiral Borrelia burgdorferi. El portador de la bacteria es la garrapata del venado, que la transmite a los seres humanos a los que muerde. En un principio, los síntomas se parecen a los de la gripe: escalofríos, fiebre y dolor corporal. Si no se recibe tratamiento, semanas o meses después la víctima experimenta salpullido, ataques de artritis y, en algunos casos, anormalidades cardiacas y del sistema nervioso. Tanto los médicos como el público en general están cada vez más familiarizados con esta enfermedad, por lo que cada vez más pacientes reciben tratamiento antes de que aparezcan síntomas graves.

Quizá los organismos patógenos más frustrantes son aquellos que regresan mucho tiempo después de considerar que estaban bajo control. La tuberculosis, una enfermedad bacteriana que alguna vez se erradicó casi por completo en los países desarrollados, está resurgiendo en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Dos enfermedades bacterianas de transmisión sexual, como son la gonorrea y la sífilis, han alcanzado proporciones epidémicas alrededor del mundo. El cólera, una enfermedad bacteriana que se transmite por medio del agua y que aparece cuando las aguas negras contaminan el agua potable o las zonas de pesca, está bajo control en los países desarrollados, pero sigue siendo un gran asesino en las partes más pobres del mundo.

Algunas especies bacterianas comunes pueden ser dañinas

Algunas bacterias patógenas están tan extendidas y son tan comunes que quizá nunca sea posible librarse de sus efectos nocivos. Por ejemplo, diferentes formas de la abundante bacteria estreptococo producen diversas enfermedades. Un tipo de estreptococo provoca caries. Otro es el responsable de la neumonía al estimular una respuesta inmunitaria que obstruye los pulmones con fluidos. Otra forma de estreptococo se ha vuelto famosa y es conocida como la “bacteria carnívora”. Año con año, alrededor de 500 a 1,000 estadounidenses son víctimas de fascitis necrotizante (que es el nombre correcto de la infección que “come carne”), y alrededor de 15% de ellos fallecen. Los estreptococos penetran por lesiones de la piel y producen toxinas que, o destruyen la carne directamente o estimulan un ataque desaforado por parte del sistema inmunitario contra las propias células del cuerpo. Una extremidad puede quedar destruida en cuestión de horas y en algunos casos sólo una amputación consigue detener la rápida destrucción de los tejidos. En otros casos, estas raras infecciones estreptocócicas invaden todo el cuerpo y provocan la muerte en cuestión de días.

Una de las bacterias más comunes que habitan en el aparato digestivo humano es la Escherichia coli, que también es capaz de provocar daño. Diferentes poblaciones de E. Coli pueden diferir genéticamente y algunas de tales diferencias genéticas transforman esta especie usualmente benigna en patógena.